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Lo que me Cousteau sacar a flote la vida pop


Lo que Sam Philips buscaba era un blanco que cantara como negro –no que cantara mucho, sino con ADN afrocaribeño-. Esto se hizo ley con Presley. Parece que fue ayer que le tiré un cacho de Glostora a Elvis para que endureciera el jopo. No digo que no hubiese llegado, pero sin este pobre servidor no sé si hubiera tenido ese touch. Siempre cabe salir en defensa propia, sobre todo si te ninguniegan. Sigue vigente el error de que el genio irrumpe desde un olimpo sin antes ni después. Lo lamento, pero Gasalla no vino de Mas-alla: hubo circunstancias que lo apuntalaron. Y para que existiera un verano del amor en el 67 hizo falta ir de Los Plateros a Dylan, de los daguerrotipos al reproductor de diapos Carousel de Don Draper y de los primeros Beatles a los viejos y peludos que cruzaron Abbey Road: para eso estamos nosotros, los lazarillos, los caddies de la historia. Hay que haber estado en los 60 o bien haber visto la primera temporada de Mad Men para saber lo lejos que estábamos de la minifalda y cuán difícil iba a ser croar las condiciones para contraculturar el mundo. Empecé de abajo: me Cousteau un montón sacar la movida sixtie a la superficie. Así y todo nada garantiza el progreso. Llegás a Moris y en una generación retrocedés a Birabent. Una lucha.

Un arrorrock para el pobre mellizo Elvis


Conozco cosas del rock que no conocen ni los que hicieron el rock. Porque la madre de Elvis en algún momento llegó a renegar del nene: le habían dicho que tendría mellizos y eso para ella fue too much. Lamentablemente el hermano mellizo de Elvis murió al nacer. Para mí que fue el ego de Elvis el que lo mató. Y esto no es mala onda mía. Lo que yo puedo contarles es que la madre de Elvis dejó a Elvis en las orillas del Mississippi, cerca de Tupelo, donde Elvis nació. Y fui yo, a regañadientes, quien lo volvió a dejar en la cunita. Lo ví cerca del roquedal, donde yo pasaba mis vacaciones en mi eterno recorrido por el mundo, y allí fue que le canté un arrorrock por el simple hecho de apagar su voz. Sí, amigos, perdonen, pero es así: nunca me gustó la voz de Elvis. Pero como supe que esa voz iba a pegar tarde o temprano, y como ya me lo imaginaba con jopo y moviendo la pelvis, dije: tengo que ayudar a este nene por el bien del rock. Aparte un melli sin hermano melli que le contrapese un poco el ego se transforma en dos veces sí mismo: es un efecto de duplicación del ego llamado mirtalegranization. A regañadientes, como digo, le canté, para que cerrase la boca de una buena vez: arrorrock, my baby / arrorrock my sun / arrorrock a’ pieces / pieces of my heart.