Que te amen sin preguntar Who Are You


La historia es larga, pasa demasiada agua bajo el puente y uno olvida lo esencial: mira hacia atrás y rememora mal. Yo cuando rememoro trato de recordar lo que sentía posta en ese ayer. No hago como esos historiadores, que dicen: los fenipcios eran un pueblo que vivió en el Mediterráneo. Eso es poco serio. Yo digo: conocí un fenipcio llamado Ubur, cuando los fenipcios recorrían el Mare Nostrum, cerca de los egipcios… y no olvidaré jamás a Ubur, el fenipcio tramposo que me quedó debiendo… ¡Jason! ¿Cuánto me quedó debiendo el Ubur? Trescientos, quinientos, novecientos… una luca… dos… siete lucrecias. Que yo liberaba esclavos comprándolos… y me quedó debiendo siete lucrecias. Uno al rememorar los 60 suele olvidar que -antes de los Who-, las bandas inglesas componían cancioncitas sobre la chica que baila y que el chico la quiere sacar a bailar… con estrategias inútiles como Love me do. ¡Ámame! Con eso no pintamos ni el pasillo de un monoambiente. ¡Nadie ha logrado que lo amen con una frase tan directa, tan obvia, tan elemental! A menos que seas un Beatle (eso es ser alguien: Who are you? I’m a Beatle. Ok: entonces te amo). Towshend y sus amigos encontraron la fórmula para que te amen por lo que dice la canción, sin preguntar quién sos.

1 comentario:

Cecilia dijo...

Excelente!!! Ya es bueno escuchar a Frank sapo por la radio, ahora también podemos leerlo!!!! (muy buena la página también)