En tiempo muerto y colgado de los cielos

Hay mucho roquero fácil de oFender si de Fender hablamos. Puede que los hayan convencido de que las Gibson no se qué: olvídense. No hay con qué darle a la Fender, especialmente a la Stratocaster. Una vez que las stratocastes no la cambiás por nada. Te digo más: hasta cuando hacés el gestito visual del que se copó escuchando un solo… suena mejor que imiagines una Fender. Hasta así suena mejor: en la imaginación. Ojo, esto no quiere decir que me agrade que juegues al guitarrista con Fender invisible, sobre todo si lo hacés en recitales en vivo o en discotecas. Pero por eso dije “ojo”. No te juzgo. Me es indiferente todo sentido que no involucre la musicalidad. Nunca lo oculté -aunque los sapos no vengamos con oreja-: soy todo oídos. La reverberación, a mí, se me ecualiza en todos los poros de la piel. Mis células son como cápsulas de mic. Los de Rhode me rodhean día y noche. Quiero decir; me quieren sacar el secreto de la ósmosis acústica. Ahora: si ya soy un estudio de grabación biológico, te preguntarás: ¿qué sonido me puede emocionar que no se haya grabado ya? Este tema de los Dead Weather: Hang you from the heavens. No sé si me llegó al corazón –rock- o es que estos pibes me lo estetoscopiaron mientras dormía.

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